Abrís una red social. Mirás una historia, después otra.Y sin que pase nada en particular, cambia el clima. No es exactamente tristeza.Tampoco es envidia en un sentido directo. Es más bien una sensación difícil de ubicar:como si otros estuvieran viviendo algo que, de algún modo, te deja afuera. Ahí aparece lo que hoy se nombra...





